Mes: agosto 2014

Días mundiales y muchas preguntas

Posted on

Me parece bien, incluso útil, que se celebren “días mundiales” para ciertas cosas. Enfermedades (sobre todo las poco conocidas), medio ambiente (deberíamos tenerlo siempre en cuenta, pero mejor un día al año que nunca), conflictos internacionales o víctimas por una u otra causa (digo lo mismo que con lo anterior)… Pero de verdad que hay ciertos “días mundiales” que me sorprenden y a los que no veo razón de ser.
Por ejemplo, ¿a quién se le ocurrió que hacía falta un Día Internacional del Orgasmo Femenino (el 8 de agosto)? ¿O un Día Mundial de la Nieve (el 19 de enero)? ¿O un Día Mundial de la Filosofía, o un Día Mundial de la Televisión (ambos el 21 de noviembre)? ¿Qué necesidad tenemos de un Día del Orgullo Zombie (4 de febrero) o un Día Mundial del Soltero (13 de febrero)?
Yendo un poco más allá, ¿por qué hay enfermedades que se merecen un día mundial propio y otras que no? ¿Por qué hay conflictos bélicos que recordamos mínimo una vez al año y otros que olvidamos los trescientos sesenta y cinco días?
¿Quién decide estas cosas? ¿Cuál es su finalidad real?

Las películas de mi infancia (no animación)

Posted on

Igual que hice aquí con las películas de animación, hoy llego para hablaros de mis películas de no-animación favoritas cuando era niña (o películas “de personas”, como decía de pequeña).

Mary Poppins (1964). Supercalifragilísticoespialidoso. Una palabra define esta película, no hace falta más.

Hook (1991). Más conocida (al menos por mí) como El capitán Garfio. La de veces que la pude ver yo. Es de estas que cada dos por tres echaban por la tele. Ya no la ponen. Qué triste infancia la de los niños de ahora.

Jack (1996). Puede que sólo con el nombre no os diga nada, pero si os digo que Robin Williams hacía el papel protagonista interpretando a un niño con una extraña enfermedad que le hacía envejecer muy rápido, ¿a que os suena?

La princesita (1995). ¡Cómo me gustaba esta película! Aunque no sabía cómo se llamaba, he tenido que buscar mucho hasta encontrarla, pero tenía que incluirla en esta lista sí o sí.

Matilda (1996). ¿Sueno muy repetitiva si digo que me encantaba esta película? ¿Os acordáis de la famosa escena del pastel? Y, más importante aun, ¿adorabais tanto como yo el libro de Roald Dahl en el que se basa la peli?

Stuart Little (1999). No sabéis la sopresa que me llevé cuando ya adolescente volví a ver la peli y me di cuenta de que el padre era Hugh Laurie. Sí, el actor de House. Es de esas cosas que se te quedan grabadas.

Jumanji (1995). Es la tercera película de Robin Williams que incluyo en esta lista y quiero dejar claro que no ha sido aposta. Es que realmente eran de mis favoritas de niña. Yo quiero jugar a Jumanji.

Space Jam (1996). Me resultaba super graciosa la mezcla entre actores de verdad y los Looney Toones, así que tenía que incluír esta película.

La historia interminable (1984). En realidad esta película sólo la vi una vez. Pero me gustó tanto que se merece un puesto en mi lista.

Spy Kids (2001). Hablo de esta primera, pero también incluiría la segunda y tercera partes, estrenadas pocos años después.

Y cómo propina puedo hablar de Flubber y el profesor chiflado (1997), otra de Robin Williams; Babe, el cerdito valiente (1995), ¿a quién se le ocurriría hacer una película sobre un cerdo?; o ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), un nuevo ejemplo de la mezcla entre dibujos animados y actores de carne y hueso.

Amigos, amigas y algo más

Posted on

Tengo un amigo, importante recalcar el género masculino, con el que quedo bastante a menudo. Los dos somos bastante tímidos, de los que no necesitan estar hablando todo el tiempo, y tenemos bastantes aficiones en común, como pueden ser el cine o la fotografía. Dicho esto, parece normal, incluso inevitable, que seamos amigos, ¿no? Pues no, para la mayoría no. Yo soy una chica, el es un chico, así que no podemos ser sólo amigos. Al menos, eso es lo que piensa la mayoría.
Y yo digo, para empezar, ¿qué eso de “sólo” amigos? ¿Es que ser amigos no os parece suficiente? Yo soy una chica bastante tímida, ya lo he dicho. Cuento mis amigos (y amigas) con los dedos de una mano, y os puedo asegurar que no exagero. Ser amigo mío es difícil, y cualquiera que me conozca en persona lo sabe. Así que, ¿en serio no os parece suficiente que seamos amigos?
Y para seguir, y ahora viene lo principal de la cuestión, ¿por qué todo el mundo da por hecho que no podemos ser amigos? También tengo amigas, recalco el género femenino, con las que salgo a menudo y nadie piensa que ninguna pueda ser mi novia. Así que, ¿por qué cuando se trata de un amigo sí tiene que ser mi novio? Incluso cuando aclaro que no lo es, en la cara de mucha gente se ve claramente que no me creen. ¿Es que vosotros tenéis la urgente necesidad de emparejaros con el primer chico (si sois chicas) o chica (si sois chicos) del que os hacéis amigos? Porque personalmente necesito algo más para que una persona me atraiga realmente y plantearme si de verdad quiero que haya, valga la redundancia, algo más entre nosotros. No sé qué es exactamente ese algo más, pero tiene que estar ahí.

A veces me pregunto si no seré yo la rara.

El volumen de las risas

Posted on Actualizado enn

Ayer fui al teatro, vi una comedia llamada No te vistas para cenar. Nada comparable a Shakespeare o similares, como podréis imaginar, pero que me hizo pasar un rato muy agradable. ¡Lo bien que viene de vez en cuando desconectar con una buena dosis de humor absurdo!
Pero no quiero hablar de la obra en sí, sino del público. Entiendo que si vas a ver una comedia la gente se ríe. Es algo lógico, causa y efecto, acción-reacción. Vale, hasta ahí bien, de hecho yo era la primera que no paraba de reír. Sólo una cosita: ¿es necesario que la gente se ría tan alto?

Ríe, ríe, pero no tan alto.
Quizás os parezca una queja tonta, pero es que hay veces que incluso impedía oír correctamente lo que decían los actores del volumen de risas que había. Que encima duraban bastante, no eran risas de un momentito. Me pasó lo mismo cuando fui al cine a ver Ocho apellidos vascos; claro, una comedia y la sala hasta arriba de gente…

Pero ya digo que mi problema no es que la gente se ría. La risa es muy sana: cuanto más ríamos, mejor. Mi problema es que la gente se ríe en una sala llena de gente igual que si estuviera en el salón de su casa con unos amigos. Reíros más bajito, que no es tan difícil. Además, ¿la gente no se molesta a sí misma riendo tan alto?

Igual pensáis que soy una tiquismiquis por quejarme de esto. Pero es que me pone de los nervios perderme una frase por culpa de las risas. Y no es que decirlo aquí solucione nada, pero oye, me apetecía soltarlo.

Las películas de mi infancia (de animación)

Posted on

Casi todos tendréis algún niño en vuestras vidas. Sobrinos, primos, hermanos, hijos, o simplemente algún vecinito. Esos niños es a los que va dirigido mi post de hoy. Una lista con mis películas preferidas cuando era niña, perfecta para usarla con los niños de nuestras vidas. Películas de animación, aclaro; seguramente más adelante haré otro post con mis favoritas de no-animación. Brave o Cómo entrenar a tu dragón son películas fantásticas, no lo niego. Pero nada comparable a otros clásicos de la animación; bueno, y no tan clásicos, que seguro que incluyo unas cuantas de los 90 y los primeros 2000, que por algo son los años en los que pasé mi infancia.
Monstruos, S. A. (2001). Sí, he empezado justo por una de las más modernas que formarán la lista, pero es que tiene algo especial. Es de las primeras películas que recuerdo haber visto en el cine, con 6 tiernos añitos, y me encantan los monstruitos protagonistas, todos tan coloridos y tan monos. Mike Wazowski y Sully formarán por siempre parte de los recuerdos de mi infancia.
El rey león (1994). Ya se puede contar como un clásico Disney, a pesar de no ser de las más antiguas. Seguro que está entre las favoritas de cualquiera de mi generación. Y es que Timón y Pumba eran geniales, y Simba monísimo, y tenía un genial malo malísimo, y la banda sonora es una de mis preferidas, y… yo qué sé, todo. Hakuna Matata, vive y deja vivir.

Toy Story (1995). Junto a las dos anteriores, forma el trío de mis pelis Disney favoritas. Y es que a quien no le encantan Woody, y Buzz Light Year, y Mr. Potato y los marcianitos (que son claramente los antecesores de los minions que tan de moda están), y un montón de personajes memorables más.   
Fantasía (1940). Esto sí que es un clásico Disney en todos los sentidos. 74 años muy bien llevados. Y, sin embargo, veo que actualmente ya no es una película que los niños conozcan. ¿Por qué? Cuando yo la veía hace menos de 20 años ya era antigua, y aun así cualquiera de mi generación la conoce. ¿Por qué ya no? Padres actuales, ¡poned Fantasía a vuestros hijos! Disney y grandes piezas de música clásica, todo en uno. ¿Se puede pedir más?
Bichos (1998). Decía con Monstruos, S.A. que era de las primeras películas que recuerdo haber visto en el cine, pero me olvidaba de esta, estrenada 3 años antes, que la vi en el cine no una vez, sino tres (vale, dos de ellas fueron en cines de verano, de esos con sillas de plástico en la playa). Me encantaba la hormiga Flick, y la pequeñaja que no recuerdo cómo se llama. Incluso tenía el juego para la PlayStation.

Tod y Toby (1981). La de veces que pude ver esta película. Una preciosa historia de amistad entre el zorro y el perro sabueso que algún día tendrá que cazarlo. Probablemente sea también una de las películas Disney más infravaloradas, casi nadie habla de ella, con lo bonita que es.

Alicia en el País de las Maravillas (1951). Otro gran clásico, con más de medio siglo a sus espaldas (63 añitos, nada menos). El Sombrerero Loco con sus fiestas de no-cumpleaños, la Reina de Corazones exigiendo las cabezas de todo el mundo, el conejo que siempre llega tarde, el gato de Cheshire… y, personalmente, soy muy fan de la escena de las flores, con la Alicia diminuta, ¿sabéis a cuál me refiero?

101 dálmatas (1961). Creo que en general puedo decir que mis películas favoritas de niña eran las de animales, y aquí otra prueba de ello. Me parecían y me siguen pareciendo monísimos todos los pequeños dálmatas.

El libro de la selva (1967). Una película con canciones para el recuerdo y personajes geniales. ¿Quién no se acuerda de Balú con su Busca lo más vital no más, para vivir sin batallar…? O esa escena de los monos y lo de Yo quiero ser hombre como tú…

Peter Pan (1953). El País de Nunca Jamás es uno de esos sitios a los que todo el mundo querría ir. Conocer a los Niños Perdidos, y a Tigrilla, por supuesto a Peter e incluso al Capitán Garfio. Si queréis llegar, ya sabéis: segunda estrella a la derecha, y todo recto hasta el amanecer.

Puedo decir que estas diez son mis favoritas, pero no puedo irme sin mencionar algunas que también son geniales, como Tarzán (1999) con su preciosa banda sonora; o Pinocho (1993), con el adorable Pepito Grillo como conciencia; o Antz (1998), la única película no Disney de este post; y qué decir de Dumbo (1941) y Los Aristogatos (1970) si ya he dejado claro que me encantaban las películas de animales.

Momentos de terror bloguero

Posted on

Ya me ha pasado dos veces en muy poco tiempo. Es un momento horrible. Un momento que no deseo a ningún bloguero. ¿Que a qué me refiero?
A ese horrible momento en el que publicas sin querer una entrada aun sin terminar. Con frases incompletas y elementos descolocados. Faltas de ortografía imperdonables causadas por una escritura apresurada que aun no has tenido tiempo de corregir.

Tu cara en ese horrible momento

A ese horrible momento en el que te das cuenta de que has pulsado el botón “publicar” en lugar del botón “guardar”. En el que intentas pararlo antes de que se publique del todo, a pesar de que es imposible. En el que corres todo lo posible, a pesar de que tu ordenador va a paso de tortuga, para convertir la entrada de nuevo en borrador, antes de que nadie tenga tiempo de verla.

Ese horrible momento.

Os presento a Flickchart

Posted on

En el casi infinito universo de Internet, puedes encontrar muchas redes sociales para cinéfilos (y para cualquier otra aficción, es cuestión de buscar). Yo, por ejemplo (y por si os apetece seguirme) tengo cuenta en Filmaffinity y también en Series.ly (aunque esta la uso sobre todo para series).
Pero no vengo a hablaros de redes que seguro que todo el mundo conoce ya. Hoy quiero hablaros de una muy particular que he descubierto hace poco y me tiene enganchada. Se trata de Flickchart (el enlace que os dejo es a mi perfil). 
¿Y qué tiene de especial? Os preguntaréis. Pues ahora mismo os lo explico. Se trata de una web con un curioso sistema de puntuación de las películas. En la mayoría de los sitios tú las puntuarías sobre 10, o sobre 5, echando mano del típico sistema de estrellitas, ¿verdad? Pues aquí no. Flickchart te propone parejas de películas y tú tienes que elegir cuál es la mejor. No las puntúas directamente, sino que las comparas con otras, y en base a eso se va formando una lista ordenada de tus películas favoritas hasta las que menos te han gustado.
Yo desde que descubrí Flickchart
Al principio la lista no se parece en nada a tus gustos reales. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Pero según sigues votando, y votando, y votando… acaba por ser una lista fiel a tus preferencias. Lo malo es que es un vicio, siempre quieres votar más y más películas. Y puedes comentar sobre las parejas de películas que te van saliendo.
Como no todo iba a ser perfecto, llega el momento de las desventajas. En realidad es sólo una: está en inglés, completamente. Incluídos usuarios, nadie habla en un idioma distinto al inglés, así que si pretendes comentar y que te entiendan, lo suyo es que tú también lo hagas en inglés. Y por esta misma razón, la base de datos de películas españolas no es muy completa. Se supone que tú puedes pedir que añadan las que ves que faltan, yo lo he hecho con un par, pero aun no sé cómo funcionará, si serán rápidos o qué.
Pero bueno, un pequeño punto negativo no hace que esta deje de ser una red social muy original. Y no, no me pagan por publicitarla. Simplemente es que me ha molado.