Mes: septiembre 2014

¡Esto es Espartaaaaaa!

Posted on Actualizado enn

Hoy ha sido la toma de horarios del conservatorio. Y como quiero dejar claro desde el propio título, aquello es Esparta. A veces envidio a los universitarios, sus tomas de horarios son mucho más sencillas.

Teóricamente esto va por horas. A las 10h eliges la hora para tal asignatura, a las 10:30h para tal otra, y así con todo. Pero como suele pasar, de la teoría a la práctica hay un buen trecho. Para empezar, te ponen veintisiete asignaturas a la misma hora (¡un poco de coordinación, señores! Que no puedo estar en dos sitios a la vez), lo que supone tener que decidir a cuál te quedas primero, sabiendo que para las que dejes después sólo quedarán los peores horarios (que en muchos casos no habrá manera de encajar).

Pero es que incluso una vez que estás dentro del aula eligiendo una asignatura concreta, sigue siendo horrible. Llegados a este punto, hay dos opciones:

  • La de la ley de la selva. Esta es la de todo el mundo a mogollón para llegar el primero a coger horario. El profesor deja las listas y deja a los alumnos pelearse tranquilos.
  • La del horario “inamovible”. El profesor ha hecho sus grupos sin más, sin contar con que su asignatura no es la única y, por supuesto, sin consensuar nada con los profesores de otras asignaturas. Si no puedes ir al horario que te toca, apáñatelas para encontrar a alguien con el problema contrario. Lo peor es que suelen ir acompañadas de un profesor más soso imposible pero que siempre te tiene que tener media hora ahí haciendo no se sabe muy bien qué.

Así que es todo un completo caos. Por suerte luego están los profesores de individual, que son muy majos y se adaptan a lo que tú puedes, para rellenar esos huecos de hora u hora y media que de otra manera serían completas pérdidas de tiempo.

Aunque a cambio te lían para que te metas en asignaturas que no te tocan por tu curso o porque ya tienes optativas de sobra, porque en mi instrumento somos muy poquitos (y por alguna razón este año menos que nunca) y estamos muy solicitados.

Y después de este viaje de ida y vuelta a Esparta, mañana empiezo por fin las clases.

De compras por Internet

Posted on Actualizado enn

A pesar de que soy una chica joven del siglo XXI que se pasa la vida conectada a Internet, no me gusta comprar por Internet. La únicas veces que me atrevo a ello, es para pedir pizza o sushi. Pero el resto prefiero irme hasta una tienda física, con sus dependientes físicos (aunque a veces sean algo cansinos) y sus objetos en venta físicos. Me encanta cotillear por tiendas virtuales, pero pocas veces me veréis haciendo efectiva una venta por el ordenador. Hay varias razones.

Primera: no ves exactamente lo que estás comprando. Si se trata de ropa, no sabes cómo te va a quedar (ves cómo le queda a la modelo, pero mi cuerpo no se parece mucho al de una modelo). Si se trata de un libro, por mucho que te lo describan no sabes del todo cómo es la edición (especialmente por dentro. Parece que a nadie le parece importante ver cómo es la letra del libro antes de comprarlo…). Y así con todo.

Segunda: cómo haya problemas, apáñatelas para que te lo solucionen. Si ya es difícil que te arreglen o cambien según qué cosas en una tienda física, imaginaos si esto lo tenéis que hacer por Internet. Sobre todo si hablamos de una tienda que está exclusivamente en Internet y envía desde la Conchinchina.

Tercera: la eterna espera. Si tú vas a una tienda física, el procedimiento es bien sencillo: eliges, pagas y te vas. Si es por Internet, la cosa cambia ligeramente: eliges, pagas, esperas un siglo o dos a que te llegue el pedido y respiras tranquilo cuando por fin lo hace.

Cuarto: el pago. Generalmente hay dos opciones: o pagas en efectivo al recibirlo (lo que incrementa “ligeramente” los gastos de envío y además no siempre existe esa opción) o pagas al hacer el pedido con tarjeta o PayPal (lo que supone por un lado que te timen con el cambio dolar -o lo que sea- euro -o lo que sea, y por otro que estés de los nervios porque tú ya has soltado la pasta pero el paquete aun no está ente tus manos y no sabes qué puede pasar hasta que lo esté).

Así que, no, no me gusta comprar por Internet. Y, sin embargo, aquí estoy, esperando a que me llegue de una vez, un día de estos, el paquete con mi nuevo móvil comprado el otro día por Internet. ¿Y qué puede haber hecho que me decida? Pues 500 € de diferencia, aproximadamente, por el simple hecho de ser de una marca china que no conoce nadie. Así que aunque yo esté de los nervios, mi bolsillo lo agradece.

De nombres va la cosa

Posted on

No sé si lo he comentado alguna vez, pero soy una fan loca de los nombres. No me entusiasman mucho los niños pero tendría mil hijos sólo por poder elegir sus nombres. Me gustan sobre todo los nombres clásicos (que no es lo mismo que antiguos, no se me ocurriría llamar Eulalia a una niña, por ejemplo) pero que no están oídos en exceso. Pero también hay nombres más “modernos” y de moda que me encantan.

Aunque va un poco por épocas, hay dos nombres (uno de niño y otro de niña) que me encantan y siempre están en mis listas mentales. Son los nombres que me encantaría ponerles a mis hipotéticos futuros hijos: Samuel y Eva.

Pero, por supuesto, no son los únicos nombres que me gustan.

Entre los de niña destacaría nombres como Silvia, Aroa, Emma, Sara (que es el nombre de la más pequeña de mis primas, por cierto), Alba, Carla, Iris, Nora, Vera, Olivia, Ada, Edith, Sandra… y mil más.

Entre los de niño podría mencionar nombres como Saúl, Héctor, Damián, Isaac, Bruno, Víctor (que era el nombre de mi abuelo), Aarón, Uriel, David, Mario, Julio, Tadeo, Óscar… y otros tantos más.

Quizás os parezca una tontería, pero una afición que tengo es hacer listas de nombres. Con diferentes características. Tipo nombres que empiezan por A o nombres con diminutivo bonito. O buscar por Internet nuevos nombres, desconocidos para mí, que aunque jamás me atrevería a poner a un niño de carne y hueso me parecen preciosos.

¿Os pasa a vosotros lo mismo? ¿Tenéis unos nombres favoritos? ¿Coincidís conmigo en alguno?

Películas que todo el mundo ha visto… menos yo

Posted on

Hay algunas películas que todo el mundo, absolutamente todo el mundo, ha visto. Películas que parece casi un pecado no haber visto. Se me vienen a la cabeza, por ejemplo, Titanic o Forrest Gump. Las habéis visto, ¿verdad?

Sin embargo, hay algunas películas que pertenecen a esta categoría, ¡y yo no he visto! ¡Imperdonable! Así que voy a hacer una pequeña recopilación de cuáles son esas películas para tratar de ponerle remedio proximamente.

PicMonkey Collage

Big Fish. Voy a ser sincera: no tengo ni idea de qué va el argumento de esta película. Pero prometo que lo voy a solucionar pronto porque ya la tengo en mi disco duro para verla próximamente.

Kill Bill. Vol. 1. Con lo que me gusta a mí Tarantino, y no he visto esta película que es casi un clásico. Ni esta ni su continuación, claro. Lo tengo que arreglar ¡ya!

Brokeback mountain. Pues otra de esas películas que más pronto que tarde tengo que ver. Sí o sí. Porque tiene pinta de ser preciosa.

Moulin Rouge. No soy especialmente fan de los musicales, pero este es de los pocos que incluiría (y de hecho incluyo) en una lista de películas que tengo que ver.

Una mente maravillosa. Otra película que no tengo demasiada idea de qué va (aunque intuyo que aparece “un tío muy listo”) pero que parece que es un must (y lo digo así, en inglés, porque queda más cool).

PicMonkey Collage2

El pianista. Dicen que es una película de las de llorar, y una de estas de vez en cuando no viene mal.

La lista de Schindler. Con lo que adoro la banda sonora de esta película, y lo bien que la pone todo el mundo, es increíble que aun no la haya visto.

Eduardo Manostijeras. La combinación Tim Burton-Johnny Depp suele dar unos resultados que me encanta, así que no sé cómo aun no he visto esta película.

Sin city. De nuevo, sinceridad ante todo, no tengo ni idea del argumento. Pero lo poco que he visto de su fotografía tiene pinta de ser, como mínimo, original.

El resplandor. De esta película he visto algún trozo suelo, es inevitable teniendo en cuenta la cantidad de veces que la ponen en la televisión, pero nunca me he sentado a verla entera.

Bromas pesadas

Posted on Actualizado enn

Hay una cosa que últimamente se ha puesto bastante de moda (o quizás siempre lo ha estado y yo no me he enterado) y eso son las bromas pesadas por la tele. Entiendo por broma pesada cualquiera que moleste, enfade o humille (o tenga potencial para hacerlo, que tampoco somos adivinos, no podemos predecir cómo se sentirá la gente) al receptor de la broma en cuestión.

Sinceramente, no soporto este tipo de bromas, y menos cuando se hacen en la tele. No entiendo cómo alguien se puede reír con el enfado de un amigo o familiar, o de un completo desconocido ya que lo podemos ver todos al encender la tele. Yo cuando me encuentro con algo así cambio inmediatamente de canal, porque de verdad es que no lo soporto, me pone de los nervios. Si me lee alguien que se entretiene con este tipo de bromas os pregunto seriamente: ¿cómo lo hacéis? Porque yo no puedo evitar ponerme en el lugar del que recibe la broma y me siento mal por él. Personalmente, si un día alguien decidiese tomarme como víctima de una de esas bromas, me cabrearía mucho con ese alguien. Por mucho que sea una especie de concurso, como el que hacen ahora en el programa Todo va bien. 50€, puedes ganar. ¿De verdad os merece la pena, 50€ a cambio de hacer sentir mal a vuestra madre, vuestro mejor amigo, vuestro lo que sea? Que no niego que hagan alguna “broma” más suave, pero absolutamente todas están pensadas para molestar a la persona a la que llamas. No sé, igual es cosa mía y soy demasiado sensible, pero creo que hay formas más sanas de divertirse sin necesidad  de molestar a nadie. Y para concursos, llamadme clásica, pero me quedo con Pasapalabra. Que además puedes ganar más pasta.

Admito que hay bromas que sí resultan divertidas. Programas como el de Los mayores gamberros, creo recordar que se llamaba, que resultan hasta tiernos, y que hacen bromas con la única y sana intención de divertirse y divertir a la gente. Bromas que te podrán hacer más o menos gracia, pero que no molestan a nadie. Pero lo de las bromas pesadas… no va conmigo y jamás entenderé qué le encuentra la gente de divertido.

Novela: Diez

Posted on

Hoy vengo hablaros de mi última lectura: Diez, de Gretchen McNeil. Esta novela juvenil, que intenta re-interpretar el clásico Diez negritos de Agatha Christie (que, si no habéis leído, os aconsejo que lo hagáis), no será la novela del siglo, de aquí a unos meses no recordaré gran cosa de ella… pero sí es una novela que te engancha casi desde la primera página y es la novela que me ha hecho salir de este bache lector que tenía.

Cuenta la historia de un grupo de jóvenes (diez, concretamente, como ya supondréis) que va a celebrar una fiesta en una pequeña isla que queda incomunicada por una tormenta. A partir de aquí, se desarrolla como es de suponer, pero no os voy a decir más por si acaso no lo suponéis (que me extrañaría, pero bueno, no vaya a ser que me acuséis de spoileadora). Esto igual es una cuestión personal mía, pero desde el principio me dio la impresión de estar leyendo una película. Cada frase que leía me hacía imaginar imágenes de la típica película de terror. De estas que son todas iguales pero que, aun así, se disfrutan y se siguen viendo. Y ese esta novela es básicamente eso: típico escenario, típicos personajes (más o menos), típico argumento… sabes a grandes rasgos cómo acabará, pero eso no hace que te apetezca menos leerlo.

Así que Diez es un libro muy ligerito, que puede disfrutar siempre y cuando no esperes grandes cosas de él, perfecto para estos momentos en los que no te apetece nada complicado o para recuperarte de rachas de sequía como la que estaba pasando yo.

El político en la tele

Posted on Actualizado enn

Si vivís en España, a no ser que hayáis estado escondidos en una cueva, seguro que os habéis enterado de que el político Pedro Sánchez ha estado haciendo una “gira” por algunos de los programas de televisión con más audiencia. Sálvame y El Hormiguero, por ejemplo. La mayoría de la gente no ha visto esto con buenos ojos, no consideran que ese tipo de programas sean lugar para un político. Yo, sinceramente, no entiendo por qué os parece tan mal.

Admito que a mí también me sorprendió mucho cuando me enteré. No estamos acostumbrados a estas cosas. Pero que me sorprendiese no significa que me pareciese mal. De hecho, diría que todo lo contrario. La mayoría de la gente no entiende mucho (no entendemos mucho) de política. No abunda tampoco la gente que se siente en el sofá a ver debates políticos. Entonces, ¿qué tiene de malo que lleven la política al terreno de la mayoría? ¿A un lugar más al alcance de todos? Se supone que la política debería ser cosa de todos, por algo vivimos en una democracia. ¿Entonces qué tiene de malo hacer todo lo posible para que realmente todo el mundo la entienda? Incluso si eso implica adentrarse en programas de telebasura, me parecerá bien. Nos guste o no, hay muchísima gente que lo único que ve en la tele son el Sálvame y similares, así que…

Que conste que esto no es una defensa personal de Pedro Sánchez. Si lo hubiera hecho cualquier otro político diría lo mismo. De hecho, animo al resto de políticos a que se animen a hacerlo. No sé, quizás me estoy perdiendo algo, la razón por la que a todos os parece tan mal. Pero tal como yo lo veo, es una buena idea.