Mes: noviembre 2014

Las películas de noviembre

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Técnicamente aun no ha terminado el mes, pero como hay pocas probabilidades de que entre hoy y mañana vea alguna peli (más por falta de tiempo que de ganas) pues me adelanto un poquito. La verdad es que ha sido un buen mes, tanto en cantidad como en calidad, creo que no me puedo quejar mucho.

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Prisioneros. Una gran idea, un gran argumento del que se podría haber sacado una gran película. Y, de hecho, a veces lo era. Pero a ratos se estancaba y me hacía preguntarme si merecía la pena terminar de ver la película. Si hubiera sido más corta seguramente se habrían ahorrado esos momentos de estancamiento, pero dos horas y media fueron demasiadas. Una pena. 6/10

Todos los días de mi vida. Una película que podría haber sido perfectamente de esas que ponen en Antena 3 los domingos después de comer. Chico conoce a chica, chico pierde chica, chico recupera chica. Y no hay más. Se deja ver y ya es bastante. 5/10

¿Qué hacemos con Maisie? Tenía un poco de miedo de lo que podía esperarme al ser una película cuyo peso recae casi principalmente sobre una niña, pero la verdad es que la niña hace un muy buen trabajo. Como pega diría que quizás los padres están algo estereotipados, pero a pesar de todo la recomendaría. 7/10

Kill Bill: Volumen 1. Esperaba bastante más de una película de Tarantino que tan buenas críticas recogió. Sé que se supone que es una especie de parodia u homenaje (no me queda muy claro) a las películas de acción asiáticas, pero aun así… Eso, que esperaba algo mejor. Aunque veré la segunda parte, claro. 6/10

Interstellar. Hay veces en que según ves el trailer de una película sabes que necesitas ir al cine a verla, lo antes posible, y este fue el caso. Sólo con el trailer sabía que me iba a gustar, pero no sé si llegué a imaginar que tanto. No sé ni qué decir de ella porque todo me parece maravilloso. Sólo puedo decir que es un gran acierto que no se limiten a contar el viaje espacial y también nos hablen de la vida en la Tierra. 9/10

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Powder. Pura energía. Película muy noventera, que aunque juzgándola objetivamente no diría que es buena, tiene un algo nostálgico que mi hizo volver a la infancia y disfrutarla como una niña. 6/10

Her. Me encantó. En el fondo no es más que una historia de amor, con el toque diferente de que una de las partes es “sólo” un software sin cuerpo, pero una historia de amor al fin y al cabo. Eso sí, una historia de amor muy bien contada. 9/10

Un paseo para recordar. Sé que esta película tiene muchos fans, así que os pido que no me matéis tras leer esto, pero… no me gustó. A ver, tampoco está mal-mal, pero no sé, me pareció muy simplona, creo que hay mil películas parecidas y muchas mejor hechas. 5/10

Seguridad no garantizada. Si hay una palabra que define a esta película es: originalidad. No hay mucha tensión, ni acción, pero hay algo que te hace querer seguir viéndola y supongo que es el hecho de que es algo distinto a lo que estás acostumbrado a ver. Y sí, es cierto que el final era bastante previsible, pero aun así me pareció un buen final. 7/10

Frozen. He aquí la película de la que todo el mundo habla maravillas. Que, aunque me ha gustado, no me ha parecido para tanto. No sé, si miramos las últimas películas “princesiles” de Disney me gustó mucho más Brave. Y sí, es verdad eso de que tratan de desviarse de las clásicas historias de amor irreales, que el amor fraternal tiene un peso importante y todo eso… pero también es verdad que se quedan un poco a medias (no quiero dar detalles por si alguien no la ha visto). 6/10

Ojos color avellana

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A veces, cuando me aburro, me  pongo a leer páginas de Wikipedia aleatorias. Sobre temas tan diferentes entre sí como pueden ser la ciudad de Nueva York o la saga de payasos a la que pertenecen Fofó, Fofito y compañía. La mayoría de lo que leo se me acaba olvidando, suelen ser conocimientos intranscendentes que no voy a utilizar en la vida así que se ve que mi cerebro decide que no quiere gastar espacio almacenándolos. Pero de vez en cuando hay algún que otro dato que voy almacenando, aunque sea igual de intranscendente que los demás. Datos que, por alguna razón, y aunque sean la mayor chorrada del siglo, me llaman la atención y se quedan grabados en mi mente.

Por ejemplo, ¿habéis oído decir alguna vez eso de que alguien tiene los ojos color avellan? Seguro que sí. Yo hasta hace poco pensaba que era una forma pseudo-poética de decir que tienes los ojos marrones, pero no, resulta que es un color de ojos específico y además precisamente el que yo tengo: esa especie de mezcla entre verde y marrón, seguro que conocéis a gente con los ojos así. Yo nunca sabía cómo definir el color de mis ojos con una sola palabra, ahora ya sé. Ojos color avellana. Que no es que me pase el día teniendo que explicar cómo son mis ojos, pero oye, si alguna vez lo necesito ya tengo la palabra.

Y siguiendo con el tema de los ojos… ¿sabéis cuál es el color más común? Si no hubiérais leído el párrafo anterior seguro que diríais marrones. Al menos es lo que habría dicho yo. Pero no. Ahora seguro que lo adivináis, ¿verdad? Efectivamente: el color avellana es el más común, al menos en España (seguramente si miramos el mundo entero ganaría el marrón, pero me resulta curioso que en España sea este avellana). ¿Y el menos común? Pues el verde. Seguro que esto os extraña menos, ¿cuántas personas con los ojos totalmente verdes conocéis?

Quizás os importe una mierda todo este rollo sobre los ojos que os estoy contando, pero oye, es mi blog y escribo sobre lo que me da la gana. Así que sigo.

¿Sabéis que, según la teoría más aceptada, los ojos azules no surgieron por selección natural al aclararse la piel para adaptarse a los climas fríos, como podría parecer lógico, sino por lo que llaman selección sexual? Es decir, los ojos azules existen para tener más posibilidades de atraer más al sexo opuesto, al ser un color más brillante llamaba más la atención. Así no me extraña que exista esa especie de “adoración” hacia los ojos azules, si es que precisamente evolucionaron así por eso, porque molaban más, no por necesidad ni nada parecido.

Y hasta aquí lo dejo hoy. Pero otro día seguro que vuelvo con más datos inútiles pero interesantes sobre otros temas.

Con la E

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Nueva letra, nuevas recomendaciones. Hoy toca la E, una letra difícil por la cantidad de títulos de cosas que se llaman “el no-sé-qué” o “el no-sé-cuantos”. Pero intentaré elegir bien.

Una serie… El mentalista. Sí, otra serie policiaca donde meten al asesor que no tiene que ver con la policía, la lía parda a cada caso, pero al final lo resuelve. Puede parecer lo mismo de siempre, puede que lo sea, pero oye, a mí me gusta. Me cae bien Patrick Jane. Aunque eso sí, no me convenció mucho el final de la última temporada, pero bueno.

Una película… El efecto mariposa. Mi debilidad cuando hablamos de cine (y cuando hablamos de cualquier cosa, en realidad) son los viajes en el tiempo. El protagonista de esta película no hace viajes en el tiempo al uso, pero sí puede volver mentalmente a su yo del pasado y cambiar lo que ocurrió. Y a través de estos cambios empieza la cosa a liarse, como es de esperar, y se crea una gran película. Creo que esta película es una de esas que hay que ver sí o sí, así que no sé a qué esperáis si aun no lo habéis hecho.

Un libro… El brillo de las luciérnagas (Paul Pen). Una novela que leí el año pasado y estoy segura de que formará parte de mis favoritas durante mucho tiempo. Y no me cansaré de recomendarla. Si os gustan los thrillers, tenéis que leerla. Y, si no, también. Para abriros un poco el apetito os diré que es la historia de un niño que vive encerrado en un sótano con su familia por razones desconocidas. Y hasta ahí puedo leer.

Una canción… El artista del alambre (Amaral). Aunque considero a Amaral mi grupo favorito desde hace ya unos cuantos años, hasta ahora no había recomendado ninguna canción suya. Y de hoy no podía pasar, así que os dejo una de mis canciones favoritas de mi disco favorito (Gato negro, dragón rojo).

En defensa del cine español

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Tenemos la mala costumbre de criticar casi sin fundamentos cualquier cosa hecha en nuestro país por el simple hecho de que está hecha en nuestro país. Es cierto que España tiene muchas cosas malas, pero también tiene muchas cosas buenas. Como cualquier otro país, en realidad. Y creo que tan malo es ese exceso de patriotismo que tienen algunos países (el ejemplo obvio aquí sería Estados Unidos) como el auto-odio generalizado que tenemos aquí. Esto ocurre en casi cualquier ámbito del que hablemos, pero hoy quiero hablar, concretamente, del cine español, que en este sentido se lleva una de las peores partes.

He oído mil y una veces eso de “a mí no me gusta el cine español”, y seguro que vosotros también. Pero el tema es que en la mayoría de los casos viene de gente que prácticamente no ve películas españolas. De gente que piensa que el cine español es sólo Almodóvar y películas de la Guerra Civil; que no es que tenga yo nada en contra de estas películas, pero es cierto que Almodóvar no es “aptas para todos los gustos”, y que si te limitas a ver películas de un único tema como es la Guerra Civil lo más probable es que termines más que harto de ese tema. Así que creo que la razón fundamental de que a la gente no le guste el cine español es que no conoce el cine español.

Por suerte parece que últimamente la cosa está cambiando un poco. Las salas se llenaron con “Ocho apellidos vascos”, seguro que todos los que me estáis leyendo ahora mismo la habéis visto. O, si no, también recordaréis el éxito de “Lo imposible” (rodada en inglés, con actores americanos, sí, pero la película en sí era española). Pero creo que la mayoría de la gente sigue viendo estas cosas como casos aislados. Quizás lo sean si nos centramos sólo en el éxito que tienen, pero no si lo que buscamos es calidad. Y sí, obviamente también hay malas películas españolas, pero no creo que nadie se atreva a decirme que el 100% de las películas americanas son buenas, ¿verdad?

Para terminar, quiero hacer una pequeña lista de recomendaciones de cine español (aunque algunas de ellas rodadas en inglés). Aparte de las ya citadas, si os apetece un drama de los de llorar a moco tendido, podéis ver “Camino” o “Maktub” (dos películas muy distintas, a pesar de que por el argumento puedan parecer lo mismo). Si preferís la comedia, “Las brujas de Zugarramurdi” o “La gran familia española” son dos buenas opciones. Si sois más de thriller, os recomiendo “Los crímenes de Oxford” o “Luces rojas”: Y si sois tan obsesos de los viajes en el tiempo como yo, tenéis que ver “Los cronocrímenes”. Y esta es sólo una pequeña selección.

Con la D

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Me olvidé de hacer esta entrada el fin de semana, así que la traigo hoy. De todas maneras, ya dije que probablemente no sería muy regular; de hecho, estoy siendo más regular de lo que esperaba.

Una película… Déjame entrar. La original sueca, ¿eh? (la americana no la he visto, pero es que no me gusta nada esa manía que tienen de copiar películas que ya han hecho otros antes que ellos -y la mayoría de las veces mejor). Una película de vampiros de los de verdad. De los que matan gente y aterrorizan pueblos enteros. Pero que se hacen amigos de un niño marginado.

Una serie… Doctor Who. Cualquiera que conozca esta serie sabrá que no había duda alguna de que sería la elegida. Yo en realidad la he empezado a ver hace poco, acabo de terminar la sexta temporada, pero ya no sabría vivir sin esta serie. Adoro al Doctor, en serio. Si aun no la véis, no seáis tontos y empezad. No hagáis como yo, que me la recomendaron un millón de veces antes de decidirme a verla.

Un libro… Diez negritos (Agatha Christie). Mi favorito de la autora, de entre los pocos que he leído al menos. Clásica novela policiaca que seguro que todos conocéis.

Una canción… Demons (Imagine Dragons). Un grupo que he descubierto hace poco pero que me está gustando bastante. Diría que esta es su canción más conocida.

Os animo a que compartáis vuestras películas, series, libros y canciones con la D. O a comentar en general, vaya.

Cocinillas en la tele

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Nunca he sido especialmente aficionada a estos concursos de cocina que se han puesto tan de moda en los últimos años. Podía ver algún capítulo suelto si no había otra cosa, y nada más. Pero esta temporada me he enganchado totalmente con Top Chef. Bueno, tanto yo como mi compañera de piso: si alguna de las dos se lo pierde un día por lo que sea, a la mañana siguiente, después del “buenos días”, lo primero que preguntamos es a quién echaron la noche anterior.

Y la verdad es que no tengo muy claro por qué me está gustando. La cocina y yo nunca hemos sido grandes amigas. Y aunque comer sí me gusta, prefiero una buena hamburguesa antes que los micro-platos que cocinan ellos, por muy de alta cocina que sean.

Así que no sé… supongo que será por los participantes. Aunque hay unos cuantos que me caen fatal. Encabezando mi lista de concursantes más odiados está Carlos, ese que buscaba el alginato que tenía Honorato (“Honorato tenía el alginato”, seguro que habéis escuchado ese frase, ¿a que sí?). No sabéis lo que me alegré cuando le echaron por fin esta última semana (aunque claro, mi alegría se vió empañada por el adelanto del próximo capítulo donde nos dijeron que iban a volver todos los eliminados del programa, incluído él).

Eso sí, en el polo opuesto tenemos a concursantes súper majos, buenas personas, tiernos y siempre con una historia de familia que contar; y sí, con todo esto me refiero exclusivamente a David. ¡Yo quiero un David en mi vida! Si es que no se puede ser más majo, dan ganas de sacar tu lado abuelil y pellizcarle los mofletes. Yo quiero que gane él. No sé si cocinando será el mejor o no, ya digo que yo de cocina no entiendo (y menos de alta cocina), pero es que tiene que ganar.

¿Algún fan de Top Chef entre mis lectores? ¿Queréis compartir opiniones?

¿Qué hago en Internet?

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Como cualquier ser humano de este siglo, una de las cosas que más hago en mi tiempo libre es navegar por Internet. Y aunque en Internet podemos encontrar cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa, siempre acabamos entrando a las mismas cuatro páginas de siempre. Así que hoy quiero compartir con vosotros mis cuatro (bueno, no exactamente cuatro, pero ya me entendéis) páginas a las que siempre entro.

Series.ly. No la utilizo como página de descargas, como hace mucha gente, sino para llevar más o menos la cuenta de las películas, y sobre todo series, que veo. Bueno, y para comentar en ellas, por eso paso tanto tiempo allí.

Bloglovin. Para mí la manera más cómoda de organizarme con todos los blogs que sigo. Puedo marcar qué entradas he leido ya, y si quiero guardar alguna le doy al “like” y listo…

WordPress. Igual esto era bastante obvio, ¿no? Teniendo un blog de WordPress está claro que paso bastante tiempo en su página.

Twitter. Siempre desde el móvil, en cualquier rato muerto que tenga. Y no, no os voy a decir mi nombre de usuario, allí tengo a muchos conocidos y ya sabéis que los quiero mantener alejados del blog.

Goodreads. Como cualquier libro-adicta que se precie (aunque últimamente esté un poco de capa caída) este es uno de mis sitios de referencia.

Etsy. Nunca compro nada, pero me encanta curiosear en las distintas tiendas y tengo marcadas mil cosas como favoritas para el día en que por fin me decida a comprar algo.

Flickchart. Os lo presenté aquí, y aunque mi “obsesión” ha bajado un poco, sigue siendo uno de mis sitios preferidos para pasar el tiempo. Parece una tontería, pero esa manera de ir comparando películas engancha.

Y como extra, algunos sitios en los que aunque pase menos tiempo, entro casi cada día: el todo poderoso Facebook, para llevar la cuenta (y puntuación) de mis películas está Filmaffinity, obviamente Gmail, YouTube para los vídeos tontos…