Mes: diciembre 2014

Carta al 2014

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Querido año 2014:

Ahora que ha llegado el momento de que te vayas, quiero despedirme de ti.

Como todos tus antecesores, me has dado momentos buenos y momentos malos. Empezaste bien y acabaste bien, y te lo agradezco, te agradezco todos los momentos buenos que me has dado. Te doy las gracias por dejarme tener grandes momentos con mi fagot, tanto en las clases como en los pequeños conciertos que me han ido saliendo (se agradecería alguno más para el año que viene, díselo a 2015 cuando te lo cruces); te doy las gracias por mi familia, que sigue ahí dándolo todo y apoyándome siempre que lo necesito; y… bueno, las relaciones sociales más allá de mi familia siguen igual de estancadas que siempre, te habría agradecido que me ayudaras a hacer nuevos amigos en lugar de tantos conocidos, pero no te culpo, sé que milagros no haces.

Eso sí, no te creas que me voy a olvidar de los momentos malos; que los metieses en mitad del año no significa que estén escondidos o que no me acuerde de ellos. De hecho que empezasen justo en mi cumpleaños fue de ser bastante cabrón. ¡Qué 20 años sólo se cumplen una vez! Me podías haber dejado disfrutar el día. Pero bueno. Como diría mi madre, “corramos un estúpido velo” y no nos regodeemos en lo malo.

Me despido de tí, querido 2014, con cariño a pesar de todo. No te recordaré como uno de mis mejores años (espero), pero has sido bueno. Ahora me quedo aquí, esperando tranquilamente al 2015, al que daré la bienvenida con doce uvas y mucho cariño. No sé si servirá de algo, no sé si será un buen año o un mal año. Pero tenemos que pasar juntos 365 días, así que más vale llevarnos bien.

No me gustan las inocentadas

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No soporto las inocentadas; bueno, las inocentadas que realmente son inocentes no me importan (ejemplo: de pequeña recortaba monigotes con mi tío y los iba pegando por las espaldas de mi familia; es una chorrada, pero al menos no molesta a nadie. Y de pequeña me encantaba), pero cuando la gente se “curra” una inocentada… peligro, peligro.

Afortunadamente ni mi familia ni mis amigos son muy de estas cosas, así que nunca lo he tenido que vivir en primera persona. Pero sólo con ver la gala esta de “inocente, inocente” (que por alguna razón ponen el 27 en vez de el 28) ya me pongo de los nervios (igual que me pasa con cualquier otro programa de bromas, sea el día de los inocentes o no). Supongo que debe de ser una cosa estrictamente mía, porque al resto de la gente parece que o le gusta o, simplemente, le da igual. Pero es que yo os juro que lo paso fatal viendo esas cosas, sufro con la víctima de la broma. No sé, no puedo evitar ponerme en su lugar, y pienso en lo mal que lo estaría pasando yo en esa situación… y el caso es que si alguien pone algo así en la tele yo me voy a otra habitación para no verlo.

Al final el caso es que los destinatarios/víctimas de este tipo de bromas, cuando se enteran de lo que realmente es, se ríen. Yo me pregunto si se reirán porque realmente se quieren reír, será una risa nerviosa, o será para disimular que se están cagando en todos los muertos de los organizadores de la broma. Yo probablemente estaría en este último grupo, aunque no tengo muy claro si realmente añadiría una risa para disimular.

Nota: esto no es una inocentada (no sé cómo podría serlo, pero por si acaso). Sólo es un post sobre las inocentadas. No intentes buscar significados ocultos porque te vas a llevar una decepción.

Las mejores películas del 2014

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Pensaba publicar esta entrada mañana (he querido esperar casi hasta el último momento del año por si veía alguna otra película que mereciera colarse en la lista. Al final no ha sido así y se ha quedado con las mismas películas que tenía hace unos días cuando empecé a escribirla. Pero más vale prevenir) pero luego me he dado cuenta de que la estaría publicando el día de los inocentes, y quizás hubiera quien se pusiera a buscar alguna inocentada (cosa que no hay) y todo eso. Que tampoco es que importe tanto, pero no me cuesta nada adelantarla un día, si total ya la tengo escrita.

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10. V de Vendetta. ¿Pensabáis que era imposible que a comienzos de 2014 quedara alguien sin ver esta película? Pues os equivocabais, ahí estaba yo. Menos mal que un amigo me “obligó” a verla, que si no seguiría sin conocer esta gran película. Supongo que no hace falta que os cuente de qué va, ¿verdad?

9. Precious. Es verdad que esta película tiene una cierta tendencia al melodrama, y que más de una vez piensas que “joder, todo le pasa a esta chica, deja un poco para los demás, maja”, pero el caso es que está tan bien hecha que te acabas olvidando de este pequeño exceso.

8. La ladrona de libros. Me pareció una buena adaptación del libro (creo; hace demasiado que lo leí como para recordarlo al detalle) pero, sobre todo, una muy buena película en sí misma (cosa que no se puede decir de muchas adaptaciones incluso cuando son buenas como adaptaciones).

7. Good bye, Lenin! Otra de esas películas que parece increíble que a estas alturas de la vida no hubiera visto, pero así era hasta hace pocos meses. Aunque en este caso me alegro de haber tardado más en verla, porque seguramente hace años no habría entendido muchas cosas.

6. El juego de Ender. En su momento oí bastantes criticas en contra de esta película, pero el caso es que a mí me gustó mucho. Es verdad que en su momento no había leído el libro, y la mayoría de la gente la criticaba como adaptación, pero incluso ahora que lo he leído me sigue pareciendo que merece entrar en este TOP10.

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5. Mindscape. Esta es una película de esas que desde el momento en que conocí su existencia quise verla. Y en el momento en que pude (porque en mis cines más cercanos la ponían siempre a horas malísimas, no sé por qué) me fui pitando a verla. Me encantan las historias que juegan con tu mente de la manera en que esta lo hace.

4. Interstellar. Otro amor a primera vista cinéfilo. No fui el día que la estrenaron porque tenía otras cosas que hacer, pero al siguiente ya estaba yo bien sentada en la butaca, con mis palomitas y deseando que empezase. Y a pesar de que es larguita, se me hizo corta.

3. Her. Esta es una de esas que no pude ver en el cine a pesar de que me hubiera encantado. Pero bueno, aunque fuera en el sofá de casa la disfruté igual. Una historia de amor casi al uso (con la pequeña excepción de que una de las partes no es una persona sino un sistema operativo, pero bah, detalles menores) pero muy bien contada y muy bien ambientada en ese futuro cercano.

2. Tenemos que hablar de Kevin. ¡Maravilla del séptimo arte! Pasarán los años y la seguiré recomendando una vez y otra y otra. Sólo por las actuaciones (especialmente las de los diferentes Kevin) merece la pena; pero es que todo lo demás también es perfecto. Vale, el mérito del argumento igual habría que dejárselo al autor del libro en el que se basa (que aun no he leído, no sé a qué espero), pero eso no quita mérito a la película en sí.

1. El extraordinario viaje de T.S. Spivet. Y completamente distinta a la anterior, pero aun así genial, llegamos con mi número uno. Una película que aunque quizás científicamente hablando no sea muy exacta (como se ha encargado de recordarme mi padre una y otra vez) me encantó en todos los demás sentidos. Es una película tierna y triste (pero sin caer en el exceso de drama), pero que también te hace sonreír mucho. Y con una manera de narrarse bastante original, a mi modo de ver (vale, quizás no han descubierto América, pero al menos se sale de lo que son el 90% de las películas, ¿no?).

Lo que “no” de la Navidad

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En general me gustan las navidades. No soy una apasionada de las de “vamos a decorar toda la casa” o “vamos a pasar el día cantando villancicos” (de esas cosas ya se encargan mi madre y mi hermana), pero me gustan. Me gustan por las vacaciones, por los regalos (aunque sean tiempos de crisis el detalle siempre hace ilusión), porque puedo atiborrarme de turrón y nevaditos sin que mi madre me mire mal… me gustan hasta las reuniones familiares que tanta gente detesta (eso sí, siempre en su justa medida). Y eso, que aunque no soy una loca de las navidades, me gustan.

Pero… no me gusta todo lo que trae consigo la navidad. Por ejemplo:

No me gusta que la programación televisiva se limite a películas navideñas, capítulos navideños de series, programas navideños de chorradas varias… Acabas sobre-saturada de tanta navidad. ¡Variedad, por favor! ¿No se dan cuenta de la de público anti-navideño que pierden?

No me gusta que el Facebook se monopolice con felicitaciones navideñas. Por si no fuera suficiente con los animales monos y demás chorradas habituales, montones de felicitaciones navideñas. A ver, que sí, que algunas me gustan y son hasta bonitas de leer, pero otras es que es poner la cursilada de turno por el simple hecho de ponerla. Entrando a Facebook en navidades corres el riesgo de salir en coma diabético.

No me gusta que todo blog tenga que tener una entrada dedicada exclusivamente a felicitar la navidad (o varias, porque claro, si quieres felicitar cada fiesta concreta). Que me felicites la navidad al final de una entrada con contenido: bien. Que dediques una entrada completa para decir únicamente “feliz navidad”… pues no estaría mal si no fuera lo mismo que hacen los otros veintisiete mil blogs que sigo.

Resumen: Navidad, bien. Sobre-saturación de navidad, mal.

(Quizás no contribuyo mucho a mi propia causa con esta entrada, pero bueno).

Las mejores series del 2014

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Pues siguiendo con las listas, hoy le llega el turno a las series del 2014. Decidir cómo hacer esta lista ha sido un poco complicado, porque una serie no es algo que termines en un día (como una película) o en unos pocos (como un libro), sino que en la mayoría de los casos pasas años siguiéndola. Así que… ¿qué series puedo incluir aquí? ¿Las que he empezado este año? ¿Las que he terminado? ¿Con haberla seguido durante este año es suficiente, sin importar si las he empezado o terminado en él? Pues después de mucho dudar, decidí hacer una mini-lista de cada tipo.

Las que he empezado este año:

Tengo que decir que ha sido un buen año en lo que a descubrimientos seriéfilos se refiere. Allá vamos:

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3. Doctor Who. Aunque lleva ya unos cuantos añitos emitiéndose (cerca de 10 la versión moderna, más de 50 si contamos también la clásica -aunque esta no la he visto) no ha sido hasta hace poco que me he decidido a darle una oportunidad. Y me arrepiento de no haberlo hecho antes, me declaro fan acérrima del Doctor.

2. Penny Dreadful. Sólo lleva una temporada, pero ya ha conseguido un puesto de honor en mi lista de series favoritas. Espero que sepan mantener el nivelazo con el que han empezado.

1. Black mirror. No es una serie al uso, ya que no hay una historia común que seguir, ni personajes comunes, ni nada, entre los distintos capítulos. Se podría decir que son como pequeñas películas relacionadas por la ambientación en un futuro no muy lejano y una gran crítica a distintos aspectos de nuestra sociedad. Si no la habéis visto aun, no sé a qué esperáis. Yo estoy deseando ver el capítulo de navidad que aun no he podido ver.

(Y no puedo irme sin hacer mención especial a series como Broadchurch, Mom o Sherlock). 

Las que he continuado viendo:

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3. Once upon a time. Aunque el final de esta “media temporada” (¿cómo se supone que se traduce lo de “midseason” al español sin que suene raro?) no me ha terminado de convencer los anteriores capítulos han estado a la altura de lo esperado. Quizás no me gustó tanto como la anterior temporada, pero es que el listón había quedado bastante alto.

2. Modern family. Para mí, la mejor serie de humor que se ha hecho últimamente. Y poco más que decir aparte de que me encanta. Bueno, sí, que me encanta el partido que le están sabiendo sacar al personaje de Lily. Gracias por demostrar que se puede meter a un niño pequeño en una serie sin que su papel se limite al de ser mono.

1. Castle. He estado dudando mucho si realmente se merecía este primer puesto y he llegado a la conclusión de que sí. Tras el final de la anterior temporada no sabía cómo se las iban a apañar para hacer algo decente con esta, pero lo han conseguido. Primero tuvimos el misterio (aun no resuelto) de qué narices le pasó a Castle y después volvimos a la maravillosa simpleza de los primeros episodios. Y un dato a destacar es que a pesar de que han acabado emparejando a los protas, como suele pasar en estas series, ¡NO se ha convertido en un pastelón intragable! Castle sigue molando.

(Y mención especial a Falling Skies, Mentes Criminales o The Walking Dead).

Las que he terminado este año:

Es una pena, pero 2014 también ha sido año para despedirse de varias buenas series.

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3. CSI: Nueva York. El final no me convenció mucho, la cancelaron bastante repentinamente, pero a pesar de eso ha sido una gran serie, muchas veces incluso mejor que su “hermana mayor” CSI: Las Vegas (que sigue en emisión pero que creo que deberían ir pensando en finalizar).

2. Cómo conocí a vuestra madre. No, tampoco me convenció el final (aunque no lo odié tanto como otras personas), pero eso no quita que durante sus siete anteriores temporadas fuese una gran serie, digna sucesora de la mítica Friends.

1. Utopía. Me da un poco de pena que terminen esta obra de arte tras apenas dos temporadas, y más después de hacernos creer que habría una tercera, pero quizás sea mejor así, “morir” en lo más alto. Os recomiendo “muy mucho” que la veáis, incluso sabiendo que no habrá más: merece la pena, en serio.

(Aquí no hay menciones especiales).

PD: acabo de darme cuenta de que hoy es Nochebuena (no, no había caído hasta ahora, y eso que esta noche tengo cena familiar, pero se me había olvidado que era hoy), así que… ¡Feliz Navidad a todos!

Los mejores libros del 2014

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Ya ha pasado el 22 de diciembre, han cantado el Gordo y como era de esperar no le ha caído a nadie cercano, así que ha llegado el momento de empezar con las “listas de año nuevo”, que podríamos llamarlas. Y puesto que dudo que termine ningún libro en lo que queda de año (mi actual lectura tiene cerca de 1200 páginas, incluso si estuviera leyendo a mi rítmo habitual en lugar de al que me obliga mi bajón lector, sería prácticamente imposible acabarlo en estos días) me ha parecido un buen tema con el que empezar.

Así que, en orden del que menos al que más (aproximadamente) aquí os dejo mis mejores lecturas del año:

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10. El aviso (Paul Pen). Si no fuera por su final seguramente estaría en los primeros puestos de esta lista, pero a pesar de ello merece un puesto en ella, y si eres de los que disfrutan con un buen thriller este es un buen libro para ti.

9. Eleanor & Park (Rainbow Rowell). Historia de amor juvenil bastante dulzona, con su toque de drama, y otro de “frikez”, todo bastante bien mezclado. No soy especialmente fan de las historias románticas, pero esta ha sido la excepción.

8. Firmin (Sam Savage). Si hiciera esta lista en base a la originalidad, esta novela se llevaría el primer puesto, pero incluso no siendo así se merece este hueco.

7. Perdida (Gillian Flynn). El thriller del que todo el mundo habla (más aun desde que lo adaptaron como película) y que en mi opinión merece la fama.

6. Un avión sin ella (Michel Bussi). Y… otro thriller, sí. Aunque en este caso con un argumento más original: el de un bebé que sobrevive a un accidente de avión y la lucha de dos familias por demostrar quién es.

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5. La mujer loca (Juan José Millás). Mi tercer encuentro con el autor, y la confirmación de que se ha convertido en uno de mis favoritos. Quizás no apto para todos los gustos, pero para el mío, perfecto.

4. Cuando pasé al otro lado del muro (William Sutcliffe). Si no recuerdo mal ya lo he recomendado alguna vez en este blog. Una historia actual que intenta engañarnos para que creamos que es una distopía, un hipotético mundo futuro, cuando en realidad es la vida de montones de personas ahora mismo.

3. El juego de Ender (Orson Scott Card). Casi un clásico de la ciencia-ficción que mi padre llevaba siglos recomendándome que leyera pero al que hasta hace bien poco no le dí una oportunidad. Hay que hacer caso a los padres, a veces saben de lo que hablan.

2. La luna no está (Nathan Filer). Ternura y drama casi a partes iguales y una manera de contar la historia que hace que te impliques totalmente en ella.

1. NOS4A2 (Joe Hill). Segundo encuentro con este autor (¿por qué habré tardado tanto en reencontrarme con él? ¿por qué?) y ya le adoro. Tanto que se ha ganado este primer puesto de mi TOP10 anual. Perfecto.

Los niños en los conciertos

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Ayer estaba por Twitter cuando me encontré con la noticia de una violinista que había regañado a los padres de una niña que tosió durante un concierto, diciendo algo así como que “este no es lugar para niños” (no he sido capaz de encontrar la noticia de nuevo, lo siento).

Lo primero que me pregunté tras leerlo es si esta mujer pensaría que toser es un acto exclusivo de los niños o algo así, porque no fue por que la niña llorara, gritara, ni nada parecido, no… ¡fue porque tosió!

Luego entré a ver las respuestas al tweet con la noticia, por curiosidad, y afortunadamente la mayoría de las respuestas eran de gente con sentido común; quizás matizaría alguna de ellas, pero bueno, no se puede estar al 100% de acuerdo con todo el mundo, ¿no? Pero… como no todo podía ser tan bonito… tuvo que aparecer otro violinista prepotente defendiendo a muerte a la de la noticia (siempre son violinistas, ¿por qué será? -no os lo toméis a mal, no quiero hordas criticándome, que ya sé que también hay violinistas bien majos).

A grandes rasgos lo que decía es que estaba totalmente de acuerdo con regañar a esos padres y (aquí llega lo mejor) que el resto del mundo no podía entenderlo porque claro, ellos no pasaban 5 horas al día ensayando con su violín, y no sabían que la carrera de música era más dura que cualquier otra y blablablá. Unas cuantas perlitas de esas, todo para defender que los niños no deberían ir a los conciertos.

Eh… punto uno: ¿qué es eso de que la carrera de música es más dura que cualquier otra? Yo no sé si este señor se piensa que los futuros médicos, ingenieros y demases se pasan el día jugando al tetris o algo así. Que sí, que los músicos tenemos que estudiar mucho, por supuesto, y es verdad que muchas veces se infravalora el esfuerzo que hay que ponerle, pero de ahí a decir que es más difícil que cualquier otra carrera… hay un trecho.

Punto dos: nos quejamos de en este país no hay interés por la música clásica, de que se quite la asignatura de música de los colegios… pero luego queremos prohibir a los niños que entren a los conciertos. ¿En serio nadie ve la contradicción en esto? El entusiasmo por la música es algo que se cultiva desde niños; y seamos serios, no es algo que se consiga si te limitas a enseñarle al niño en cuestión qué es una corchea o la clave de sol. Hay que escuchar música, mucha música, que es para lo que se crea, para ser escuchada. Y sí, se pueden escuchar grabaciones en casa, pero nunca será lo mismo que vivirlo en directo. Además, estoy segura de que estos dos violinistas fueron a conciertos siendo niños; estoy hasta segura de que en algún momento tosieron (por eso de que es un acto fisiológico muy difícil de controlar y tal). A veces no está de más echar la vista atrás, que está muy bien eso de vivir el presente pero sin olvidarnos de que son nuestros actos pasados los que nos llevaron a ser lo que somos. Obviamente tampoco es cuestión de llevar a un bebé de meses a ver una ópera de Wagner, pero que un niño de 7, 8, 9 años vaya a ver un concierto de hora y media me parece algo perfectamente lógico y positivo.