Mes: febrero 2015

Series: Broadchurch

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Hoy quiero hablaros de una serie cuya segunda temporada ha terminado hace pocos días. Una serie que aunque lleva pocos meses conmigo (la descubrí a finales de 2014) ya se ha convertido en una de mis favoritas. Esto de intentar mantener el misterio cuando el título dice de qué hablo es un poco absurdo, así que lo dejo: me refiero, obviamente, a Broadchurch.

¿De qué va? Pues es básicamente la investigación del asesinato de un niño en un pequeño pueblo inglés. Uno de esos sitios donde todo el mundo conoce a todo el mundo, pero a la vez todos ocultan algo. Eso en la primera temporada, la segunda cambia un poco el esquema, y aunque podría hablar de ello sin que resultara un gran spoiler creo que es mejor que lo descubráis vosotros mismos.

Vale, lo admito, quizás no es un punto de partida especialmente original, pero está tan bien llevado que te olvidas complemente de eso. Te tienen totalmente despistada sobre quién será finalmente el asesino, todos son posibles sospechosos, absolutamente nadie se salva; y mira que yo soy aficionada a este tipo de series, tengo experiencia calando a asesinos ficticios… pero no me esperaba para nada quien resultó ser.

Eso sobre el tema argumento, pero aunque muchas series se limiten a eso, Broadchurch es de las que demuestra que una serie puede ser tan artística como una película y no limitarse al simple entretenimiento. Lo que más llama la atención es la fantástica fotografía y los paisajes elegidos; parece que los ingleses tengan un talento innato para esto, porque casi siempre que digo algo así estoy hablando de una serie inglesa. Ya podíamos tener series así en España.

También es necesario hablar de las geniales interpretaciones. Nadie sobresale porque todos lo hacen de maravilla, pero aun así quiero hacer mención a David Tennant, porque tenía ganas de verle más allá de Doctor Who y ha superado con creces mis expectativas. ¡Ah, bueno! Y bravo por la química entre él y su compañera (interpretada por Olivia Colman) sin que surja la necesidad de meter por un medio una tensión sexual no resuelta.

Creo que no me olvido de nada, pero por si lo hago y queréis saber qué opino de ello: perfecto. En esta serie todo es perfecto.

PD: creo que un día de estos debería reseñar una serie que no me guste tanto, que parece que las ponga a todas por las nubes.

Saludos no hechos

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Seguro que os ha pasado más de una vez esto de encontraros con alguien y que os diga algo como: “Te vi el otro día y no me saludaste”. A mí es algo que me pone de los nervios, y según quién sea y cómo lo diga incluso me puede llegar a cabrear. Probablemente ya entendáis por qué lo digo, pero voy a explicarme más ampliamente por si acaso (y porque si no, me quedo sin post).

Yo soy muy de ir a mi bola por la calle. No sé cuantos pensamientos simultáneos soy capaz de tener (muchos), pero el caso es que cuando voy del punto A al punto B, especialmente si es un trayecto que hago a menudo y conozco, a lo que pasa a mi alrededor le presto la atención justa para no matarme por el camino. No puedo evitarlo, es salir a la calle y mi mente empieza a pensar en todo lo que ha podido pensar mientras estaba concentrada en otros temas; pueden ser cosas importantes o las mayores chorradas del siglo, pero el caso es que están ahí. Así que no es de extrañar que muchas veces me cruce con conocidos y ni me entere. Ya pueden pasar a medio metro de mí, que si no me hablan no me voy a enterar (la mayoría de las veces, hay otras que sí).

Pero una cosa es eso y otra que si me dices hola no te vaya a oír. Que iré a mi bola, pero sorda no estoy. Así que si te cruzas conmigo por la calle y luego otro día me dices que no te saludé… es porque tú tampoco me saludaste a mí. Y yo al menos tengo la excusa (totalmente real) de que no te vi, pero tú me estás diciendo que sí me viste, así que… ¿cuál es tu excusa? ¿Pasas de saludarme y encima resulta que es culpa mía?

Es un poco como esta gente que se enfada porque hace tiempo que no habláis, pero ellos jamás hacen el esfuerzo de empezar una conversación. Y si absolutamente siempre eres tú la que empieza a hablar, llega un momento en que dejas de intentarlo porque a) simplemente te hartas o b) piensas que si nunca empieza la otra persona por algo será y que quizás la estás molestando y no quiera hablar contigo.

Y no digo que yo no haya caído en alguna de estas situaciones (no saludar a alguien a quien he visto, no empezar nunca la conversación con X persona…), por supuesto que lo he hecho, a veces simplemente no tienes ganas de interactuar con otros seres humanos, o con uno en concreto, pero al menos luego no pretendo culpar a otra persona de algo que he hecho yo.

Con la J

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Este fin de semana que pretendía ser tranquilito se ha complicado y me ha tocado hacer un par de viajes express (pero por cosas buenas, que nadie se preocupe), así que este es uno de esos momentos en los que las entras alfabéticas me vienen de maravilla para dar algo de vidilla al blog. Y hoy toca la J.

Una película… John Carter. No esperaba gran cosa de ella y, probablemente gracias a ello, me sorprendió para bien. Una historia de aventuras en Marte que, sin pretender ser una maravilla, consigue que pases un buen rato.

Una serie… Juego de tronos. En realidad no sigo esta serie, pero después de mucho buscar es la única con J que he encontrado (que habrá más, no digo yo que no). Además, aunque por sí misma no es una serie que me llame especialmente la atención, que a tanta gente le guste hace que me pique un bastante la curiosidad por ella.

Un libro… No se me ocurre ningún libro con la J… así que hoy se queda en blanco.

Una canción… Jueves (La oreja de Van Gogh). Mucha gente critica este grupo, pero sin ser mi favorito, a mí me gusta. Y esta canción en particular me parece muy bonita.

Novela: El jilguero (Donna Tartt)

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Después de más de un mes con su lectura, hoy puedo decir que he terminado de leer El jilguero. Y antes de nada quiero dejar claro que si he tardado tanto con él no ha sido por que no me haya gustado (todo lo contrario), sino porque he preferido tomármelo con calma (además de que tiene cerca de 1200 páginas). Hay libros con los que merece la pena tomarte tu tiempo y, sobre teniendo la mala racha lectora que llevaba, he preferido ir poco a poco y leer sólo cuando realmente me apetecía sin auto-imponerme la obligación de leer sólo porque tuviera el libro a medias.

Dicho esto, ya podemos pasar a hablar de la novela en sí misma.

En el primer capítulo nos presentan a Theo, el protagonista, ya adulto y en una habitación de hotel en Amsterdam sin muchas pistas de qué hace allí. Ya desde ese momento te quedas con la sensación de que vas a disfrutar de la novela. Después de eso, volvemos a la infancia de Theo; concretamente al día en que su madre muere en un ataque terrorista a un museo en el que él también está. Ese es el punto de partida de el argumento, que en el fondo no es más que la vida del chico; pero una vida bastante movidita.

La verdad es que me ha encantado. La vida de Theo da un cambio enorme desde ese momento, y podríais pensar que va a ser todo exagerado, poco realista, poco creíble. Pero el caso es que no es así. Es todo muy gradual, son cambios muy realistas que podría vivir cualquiera que se encuentre en una situación como la del protagonista. Esto se ve sobre todo en la parte de Las Vegas, ahí es cuando da el gran cambio de niño traumatizado por la muerte de su madre a adolescente problemático y falto de atención.

Los personajes están todos muy bien retratados, incluso los secundarios; destacaría a Hobie, a quien es inevitable coger cariño, y a Boris, con el que alternaban mis ganas de matar con el… “cariño”, en cierta forma, que a veces te hace sentir.

En cuanto al último capítulo, que creo que merece mención aparte no sólo por ser el final sino por lo distinto que me ha parecido al resto de la novela (en un buen sentido, no es que se aparte, ni que esté fuera de contexto), es una extraña mezcla de pesimismo y ganas de vivir, escrito de una manera preciosa.

Puntuación: 4’5/5

PD: Puff, hacía siglos que no escribía reseña de ningún libro así que esta me ha costado algo más de lo esperado. Creo que no me ha quedado del todo mal.

Mi vida amorosa

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Dando un paseillo por blogs varios me he encontrado con esta chorrada y he pensado que me la quedo. Por si alguien no entiende inglés: “Coge el libro más cercano a ti, ve a la página 206. La primera frase cuenta tu vida amorosa”.

El libro más cercano a mí ahora mismo es “El jilguero” de Donna Tartt (sí, aun sigo con él, ya me queda muy poquito y adelanto que me está gustando mucho. Pero me lo quiero tomar con calma). Y la primera frase de la página 206 dice así:

-¿Qué decían en el periódico sobre mí?

Pues… no sé cómo relacionar esto con mi vida amorosa. ¿Quizás quiere decir que va a ser de dominio público? ¿Que me voy a liar con algún famosete? Quién sabe.

Si alguien quiere llevarse esta chorrada a su blog (o hacer la prueba en los comentarios, que estaré encantada de leerlo) es totalmente libre. Yo ni recuerdo de dónde lo saqué.

El propósito de este post es procrastinar

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Esta semana estoy de exámenes. Bueno, en realidad la semana pasada ya lo estaba, y de hecho mañana tengo los dos últimos que son también los dos que más miedo me dan. En realidad uno de ellos prácticamente no cuenta para la nota final del curso, es un porcentaje mínimo, pero aun así me tiene de los nervios, es la asignatura con la que peor me llevo.

El caso es que, por razones obvias, debería estar estudiando ahora mismo. Pero como podréis deducir, no lo estoy haciendo (lo de escribir en el blog mientras estudio aun no forma parte de mis habilidades). Procrastinar, lo llaman. Una palabra muy fea pero que parece que está de moda, y que básicamente significa aplazar las cosas hasta que ya no tienes tiempo para aplazarlas. Y eso es básicamente lo que hago ahora. Hago mal, lo sé, pero es que no hay cosa que me apetezca menos ahora mismo que abrir mis apuntes. Y encima me acaba de llegar un mail de un profesor diciendo que la clase que se suspendió la semana pasada se recupera este jueves a las seis de la tarde… yo tenía pensado irme al cine, para olvidarme de los exámenes recién terminados y de las notas que aun no sabré, pero en su lugar tengo que ir a clase. Yupi.

A ver, no os asustéis, no voy a ir al examen sin estudiar, he estado estudiando estos días atrás. Pero debería seguir un poco más. Aunque por otro lado, estudiar demasiado cerca de la fecha del examen (lease el día anterior, o sobre todo la noche anterior) puede llegar a ser contraproducente, así que quizás incluso esté haciendo bien en no tocar hoy los apuntes. O quizás sólo me intento auto-convencer para no sentirme mal por no estar estudiando. Qué complicado es todo, incluso cuando parece fácil.

Deseadme suerte para mañana, aunque no sirva de nada.

Me declaro fan del gris

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Si hay una cosa que no entiendo en este mundo (en realidad hay muchas, pero bueno) es la gente que es capaz de posicionarse en un extremo u otro de todas y cada una de las cuestiones, más o menos importantes, que se le plantean. Esa gente a la que le preguntas “¿blanco o negro?” y es capaz de responderte “blanco” totalmente seguros de sí mismos y sin necesidad de añadir un sólo matiz. Yo no puedo. Siempre tengo en mi cabeza mil tonos de gris.

Esto no significa que si me preguntan yo no sea capaz de posicionarme (aunque hay temas en los que realmente no lo soy), pero inmediatamente después me siento en la necesidad de añadir mil matices, así que esto probablemente signifique que no tengo mi posición tan clara. Habrá quien pueda criticar esto diciendo que es que no tengo opinión propia, pero si tener opinión propia implica no poder entender las de los demás, prefiero quedarme como estoy. Aunque es cierto que a veces envidio a esta gente tan segura de sus opiniones, la vida debe de ser más fácil teniendo claro en lo que crees.

Incluso en cosas que aparentemente son tan extremas que esperaríamos la misma respuesta de cualquier persona mentalmente sana, tengo la necesidad de incluir matices. Por ejemplo: asesinato, ¿a favor o en contra? Obviamente aquí la única opción válida es “en contra”. ¿Qué clase de mente perversa podría decir que está a favor del asesinato? Y, sin embargo, ¿está realmente tan claro? Por un lado, habría que plantearse qué ha llevado al asesino a convertirse en tal. ¿Un transtorno mental? ¿una infancia traumática? ¿una situación extrema? Probablemente ninguna de estas cosas justificaría un asesinato (¿o sí?), pero sí podría explicarlo y convertir al asesino en “menos malo”, ¿no?

Además, por otro lado, cuando opinamos sobre algo lo hacemos siempre desde el punto de vista de nuestra sociedad, pero eso no lo tiene por qué convertir en universalmente malo. Está claro que en nuestra sociedad matar es prácticamente lo peor que puedes hacer, y yo misma soy incapaz de imaginar una sociedad en la que matar esté bien, pero eso no significa que no pueda existir. Nosotros los veríamos como bárbaros, pero quizás ellos opinasen lo mismo de nosotros por algo que nos parece perfectamente normal.

No sé, quizás estoy tratando de justificar lo injustificable, pero es que realmente soy incapaz de dar una opinión extrema sobre cualquier tema, incluso cuando el propio tema sea extremo.

En fin, ¡viva el gris!