Reflexionando que es gerundio

A los veganos cansinos

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Antes de nada quiero aclarar, ya que hay gente que se ofende con demasiada facilidad, que este post no es contra los vegetarianos o veganos en general. Aunque no comparta vuestra filosofía de vida, me parece una decisión totalmente respetable y cada uno es libre de hacer lo que considere mejor.

Este post es contra ese subgrupo (afortunadamente minoritario) de veganos que se creen en posesión de la verdad absoluta y no aceptan que no todo el mundo piense y viva como ellos. Un grupo de veganos que llegan casi al extremo de insultarte por un hecho tan simple como comer carne (que, no es por nada, pero los seres humanos estamos “hechos” para comer carne; se puede sustituir por otras cosas, por supuesto, pero esa necesidad está ahí. Es como si criticásemos al león por comer gacelas).

Son un grupo de gente que si se te ocurre pedir consejo sobre cómo cocinar un pescado, te dice que lo devuelvas al mar, de una manera no precisamente amable (¿alguien me explica la ventaja de devolver un pez muerto al mar?). Cuyas redes sociales son un escaparate de tortura animal con artículos compartidos muchas veces de fuentes poco fiables si no directamente falsas; y como se te ocurra decirles que lo que ha compartido es falso (a veces incluso dando pruebas) se vuelven contra ti con el gran (y único) “argumento” de que eres una carnívora asesina.

Así que esto va por vosotros, veganos cansinos. Me parece perfecto que decidáis no comer carne ni productos animales varios. Puedo aceptar incluso que intentéis convencer a vuestros amigos de que ser vegano es mejor (al fin y al cabo todos tratamos de convencer a los demás de ciertas opiniones personales, ¿no?). Pero lo que no acepto y jamás me parecerá bien será que no respetéis la decisión de los no-veganos mientras exigís que se respete la vuestra y lleguéis incluso a los insultos porque sí. Si quieres ser respetado, respeta a los demás; me parece algo bastante obvio.

Saludos no hechos

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Seguro que os ha pasado más de una vez esto de encontraros con alguien y que os diga algo como: “Te vi el otro día y no me saludaste”. A mí es algo que me pone de los nervios, y según quién sea y cómo lo diga incluso me puede llegar a cabrear. Probablemente ya entendáis por qué lo digo, pero voy a explicarme más ampliamente por si acaso (y porque si no, me quedo sin post).

Yo soy muy de ir a mi bola por la calle. No sé cuantos pensamientos simultáneos soy capaz de tener (muchos), pero el caso es que cuando voy del punto A al punto B, especialmente si es un trayecto que hago a menudo y conozco, a lo que pasa a mi alrededor le presto la atención justa para no matarme por el camino. No puedo evitarlo, es salir a la calle y mi mente empieza a pensar en todo lo que ha podido pensar mientras estaba concentrada en otros temas; pueden ser cosas importantes o las mayores chorradas del siglo, pero el caso es que están ahí. Así que no es de extrañar que muchas veces me cruce con conocidos y ni me entere. Ya pueden pasar a medio metro de mí, que si no me hablan no me voy a enterar (la mayoría de las veces, hay otras que sí).

Pero una cosa es eso y otra que si me dices hola no te vaya a oír. Que iré a mi bola, pero sorda no estoy. Así que si te cruzas conmigo por la calle y luego otro día me dices que no te saludé… es porque tú tampoco me saludaste a mí. Y yo al menos tengo la excusa (totalmente real) de que no te vi, pero tú me estás diciendo que sí me viste, así que… ¿cuál es tu excusa? ¿Pasas de saludarme y encima resulta que es culpa mía?

Es un poco como esta gente que se enfada porque hace tiempo que no habláis, pero ellos jamás hacen el esfuerzo de empezar una conversación. Y si absolutamente siempre eres tú la que empieza a hablar, llega un momento en que dejas de intentarlo porque a) simplemente te hartas o b) piensas que si nunca empieza la otra persona por algo será y que quizás la estás molestando y no quiera hablar contigo.

Y no digo que yo no haya caído en alguna de estas situaciones (no saludar a alguien a quien he visto, no empezar nunca la conversación con X persona…), por supuesto que lo he hecho, a veces simplemente no tienes ganas de interactuar con otros seres humanos, o con uno en concreto, pero al menos luego no pretendo culpar a otra persona de algo que he hecho yo.

Me declaro fan del gris

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Si hay una cosa que no entiendo en este mundo (en realidad hay muchas, pero bueno) es la gente que es capaz de posicionarse en un extremo u otro de todas y cada una de las cuestiones, más o menos importantes, que se le plantean. Esa gente a la que le preguntas “¿blanco o negro?” y es capaz de responderte “blanco” totalmente seguros de sí mismos y sin necesidad de añadir un sólo matiz. Yo no puedo. Siempre tengo en mi cabeza mil tonos de gris.

Esto no significa que si me preguntan yo no sea capaz de posicionarme (aunque hay temas en los que realmente no lo soy), pero inmediatamente después me siento en la necesidad de añadir mil matices, así que esto probablemente signifique que no tengo mi posición tan clara. Habrá quien pueda criticar esto diciendo que es que no tengo opinión propia, pero si tener opinión propia implica no poder entender las de los demás, prefiero quedarme como estoy. Aunque es cierto que a veces envidio a esta gente tan segura de sus opiniones, la vida debe de ser más fácil teniendo claro en lo que crees.

Incluso en cosas que aparentemente son tan extremas que esperaríamos la misma respuesta de cualquier persona mentalmente sana, tengo la necesidad de incluir matices. Por ejemplo: asesinato, ¿a favor o en contra? Obviamente aquí la única opción válida es “en contra”. ¿Qué clase de mente perversa podría decir que está a favor del asesinato? Y, sin embargo, ¿está realmente tan claro? Por un lado, habría que plantearse qué ha llevado al asesino a convertirse en tal. ¿Un transtorno mental? ¿una infancia traumática? ¿una situación extrema? Probablemente ninguna de estas cosas justificaría un asesinato (¿o sí?), pero sí podría explicarlo y convertir al asesino en “menos malo”, ¿no?

Además, por otro lado, cuando opinamos sobre algo lo hacemos siempre desde el punto de vista de nuestra sociedad, pero eso no lo tiene por qué convertir en universalmente malo. Está claro que en nuestra sociedad matar es prácticamente lo peor que puedes hacer, y yo misma soy incapaz de imaginar una sociedad en la que matar esté bien, pero eso no significa que no pueda existir. Nosotros los veríamos como bárbaros, pero quizás ellos opinasen lo mismo de nosotros por algo que nos parece perfectamente normal.

No sé, quizás estoy tratando de justificar lo injustificable, pero es que realmente soy incapaz de dar una opinión extrema sobre cualquier tema, incluso cuando el propio tema sea extremo.

En fin, ¡viva el gris!

Eufemismos y tabús

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Uno: no eres peor persona por llamar gay al gay, negro al negro, sordo al sordo o chino al chino. En todo caso podríamos pensar que considerar que estas palabras, que no son más que características de una persona, son insultos, igual sí te hacen un poco mala persona.

Dos: en consecuencia, llamar homosexual al gay, negrito o afroamericano (especialmente si no es americano) al negro, discapacitado auditivo al sordo o asiático al chino, no te hace mejor persona. Aunque tampoco peor, claro, a no ser que lo hagas porque pienses que la otra opción es un insulto.

Tres: vale, sí, es cierto, a una persona en concreto le puede molestar que le llames de una manera en concreto. Sus razones tendrá, supongo, pero eso no debería convertir en tabú a esa palabra ya que, como digo, es un problema de una persona en concreto.

Pensaba escribir una entrada sesuda sobre el tema, pero es que en realidad es tan simple como esto. Probablemente se podrían matizar mil cosas, eso pasa con cualquier tema, pero lo importante es simplemente esto.

Permisos

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Hace no mucho, hablando con una amiga, me contaba que se había encontrado con su ex por primera vez desde que rompieron (ella ahora está con otro chico) y habían estado hablando un rato. Hablaron de muchas cosas, no recuerdo la mayoría de lo que me dijo, eran cosas bastante típicas y sin importancia, lo que viene siendo una conversación de cortesía, vaya. Pero a mí entre tantas cosas hubo algo que me llamó la atención, fue como si estuviese subrayado en la conversación, aunque ella me lo dijo sin darle más importancia que al resto. De hecho añadió un “qué mono” al final cuando a mí me pareció más bien lo contrario.

El caso, lo que le dijo es que no le importaba que estuviese con M (el nuevo novio) y que le daba su permiso. ¡Le daba su permiso! ¿En serio soy la única a la que le chirría eso? Porque a ella le pareció lo más normal del mundo y no logré hacerla entender por qué a mí me parecía mal. Pero, ¿en qué cabeza cabe que necesites el permiso de un tío con el que ya no tienes ninguna relación para salir con quién te dé la real gana? Pues por lo visto en la de mi amiga, porque no sólo no le pareció mal, sino que le pareció “mono”.

Por favor, decidme que no estoy loca y que a vosotros tampoco os parece normal.

“No se pega a las niñas”

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Últimamente en mi muro de facebook no paran de compartir este vídeo, donde vemos las reacciones de varios niños cuando les piden que peguen a una niña. Probablemente ya lo habréis visto, pero por si acaso os lo dejo para que lo veáis antes de continuar:

A todo el mundo parece encantarle, pero a mí… no me termina de convencer. Es decir, obviamente comparto el mensaje general contra la violencia de género, pero me chirría un poco que la mayoría de los niños respondan que no la van a pegar… ¡porque es una niña! Sí, hay alguno que responde que “no se pega” y que “está en contra de la violencia”, así en general (bien por ellos y por sus padres); pero la razón de la mayoría es que es una niña, y lo dicen de tal manera que no me sorprendería que, si este mismo experimento lo hicieran pidiéndoles que pegaran a un niño, no tendrían tantas dudas.

Ojalá me equivoque con esos niños, pero por desgracia mucha gente (adultos incluídos) en nuestra sociedad piensa así. No se te ocurra pegar a una mujer, pero si es un hombre, bah, no será para tanto. Una de esas formas de machismo que, aunque parezca irónico, a quien más perjudica es a los propios hombres.

No me gustan las inocentadas

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No soporto las inocentadas; bueno, las inocentadas que realmente son inocentes no me importan (ejemplo: de pequeña recortaba monigotes con mi tío y los iba pegando por las espaldas de mi familia; es una chorrada, pero al menos no molesta a nadie. Y de pequeña me encantaba), pero cuando la gente se “curra” una inocentada… peligro, peligro.

Afortunadamente ni mi familia ni mis amigos son muy de estas cosas, así que nunca lo he tenido que vivir en primera persona. Pero sólo con ver la gala esta de “inocente, inocente” (que por alguna razón ponen el 27 en vez de el 28) ya me pongo de los nervios (igual que me pasa con cualquier otro programa de bromas, sea el día de los inocentes o no). Supongo que debe de ser una cosa estrictamente mía, porque al resto de la gente parece que o le gusta o, simplemente, le da igual. Pero es que yo os juro que lo paso fatal viendo esas cosas, sufro con la víctima de la broma. No sé, no puedo evitar ponerme en su lugar, y pienso en lo mal que lo estaría pasando yo en esa situación… y el caso es que si alguien pone algo así en la tele yo me voy a otra habitación para no verlo.

Al final el caso es que los destinatarios/víctimas de este tipo de bromas, cuando se enteran de lo que realmente es, se ríen. Yo me pregunto si se reirán porque realmente se quieren reír, será una risa nerviosa, o será para disimular que se están cagando en todos los muertos de los organizadores de la broma. Yo probablemente estaría en este último grupo, aunque no tengo muy claro si realmente añadiría una risa para disimular.

Nota: esto no es una inocentada (no sé cómo podría serlo, pero por si acaso). Sólo es un post sobre las inocentadas. No intentes buscar significados ocultos porque te vas a llevar una decepción.